domingo, 5 de abril de 2020

Prisionera de la ilusión

Tiendo a pinchar mi mente con las agujas de los recuerdos.
A veces trato de desdibujarlos, para que no sean tan funestos.
Y doy oportunidades a quienes no me las  pidieron, ni saben de su existencia.
Y antes que me arruinen la ilusión ya di mi sentencia.
Aún así mi alma no sé si finge sorpresa.
A veces se necesita la confirmación de la confirmación de la nulidad de compromiso, de interés, o de lo que fuere que carcome por dentro.
Y creo que la peor desilusión es la que nos hacemos a nosotros mismos.


martes, 1 de mayo de 2018

Mente empañada, empeñada

La almohada aprisiona lágrimas y sueños.
Se me empañan los ojos, se empaña mi conciencia.
Otra vez añoro esos ratos agridulces, aunque me llevaban a callejones mentales sin salida,
aunque luego se harían añicos y con ellos, a mi misma.
De entre los escombros, saldría lo más campante, porque ya sé que no importa cuantas partidas juegue, el mazo es así.  
Y me imaginé corriendo sobre cristales, descalza, y aún así, estaba contenta.
Pero no es auto destructivo mi deseo, ¿cómo podría serlo, de alguien que aún no está completo?

jueves, 3 de agosto de 2017

Pérdida de tiempo

Mirando sus pisadas marchitas, analizando lo absurdo, fue carcomiendo el tiempo, carcomiéndose a si misma.
¿Por qué resignarse a refunfuñar cada tanto y rebuznar seguido? No hay grillete alguno.
¿Por qué atarse a la comodidad de lo llano y vacuo? Al fin y al cabo termina siendo sumamente incómodo.
Dudar y quedarse en la maleza es una falsa indecisión, siempre hay elecciones.
El tiempo perdido, perdido está, pero aún queda mucho por venir.

miércoles, 26 de abril de 2017

Victoria pirrica

Siento que una vez que avanzaron mis tropas, ya no hay vuelta atrás.
Aunque sepa el camino a casa, éste va estar lleno de escombros.
Fui destruyendo murallas, que antes no estaban ahí, o no veía.

Por momentos me arrepiento, pienso si el botín va a ser un tesoro o una pira.
El desasosiego se apodera de mí, no estoy segura si es cuestión de tiempo o estrategia o ira. 

Cuando parecía que se estaba concluyendo el combate, otra explosión detona, cuya pólvora me confunde, me desorienta, me irrita.

Mientras más avanzo, más territorio descubro, pero no sé que hacer con el, sólo prosigo.
Tengo más mapas y más agujeros, más acertijos y más armas. 
Y voy perdiendo la cordura en cada enfrentamiento, sea cual fuere el resultado, no puedo impedirlo, la pierdo.

Aprovecho los momentos de neblina, para tratar de idear un plan, pero me parece descabellado cuando ésta se disipa.
Las armas me sobran, pero me tiembla el pulso, mi compasión me debilita. Aún no estoy segura de quien me compadezco, si es de mi misma.
Por ahora sólo distingo mi esperanza en ruinas.

Cuál es el sentido de ganar si me arriesgo a expulsar mi alma?

domingo, 16 de abril de 2017

Refugio en el bosque

Todos necesitamos un escape en algún momento, aunque dure un segundo, aunque socave en lo mas hondo ese segundo.

Una mañana me desperté en medio del bosque, en un acogedor hogar, las luces acariciaban mi piel, y yo sólo podía pensar ¿qué demonios hacía ahí?
En ese retrato de publicidad de cuentos de hadas, de cotidianidad utópica, yo sólo podía pensar que eso no podía estar pasando, que siquiera sabía si era merecedora de ello, que lo mejor sería huir, antes de tropezar y darme de bruces contra el suelo, antes de que el sueño se transforme en pesadilla.
Eso era, un sueño, un puto sueño, y yo quería huirle.

Algunas veces me topé con los pasillos de mi mente vacíos, y los quise rellenar con ese bosque, y a las partes de mi alma sin resolver, las quise envolver en él.

A veces siento que ese surrealismo vivido fue demasiado real, demasiado para aceptarlo, y ahora quedó inmortalizado en una pintura hermosa pero que jamás comprenderé.

Quisiera volver a ese refugio, pero no puedo, no es por tiempo ni contratiempo, es porque ya no lo siento.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Confiar o Morir

Muchos tropiezos, enmascarados, señaléticas borrosas o que llevan a desvíos sin salida, la languidez de lo inconcluso, acumulaciones de residuos mentales.
Todo se va arrastrando hasta el momento en el que ante la inseguridad, se haya una certeza inequívoca, vacua, infértil, que despoja la poca cordura restante, en un pasillo sin ventanas, pero aunque hubiese puerta sería ignorada, finaliza el recorrido sin escala, que conduce a una mortaja.

martes, 24 de enero de 2017

Nostalgia

Comienza la lluvia, y rebrotan recuerdos, van cayendo las gotas, y surgen como imanes mentales.
Una foto vieja, de una época que nunca viví, me remonta a ese pasado dichoso y me es inevitable añorarlo.
Siento ese perfume, me envuelve en esa habitación que juré nunca volver, pero siempre volveré, al menos adormecida.
Mi astigmatismo desdibuja lineas a su antojo, y veo quienes no están, quizás nunca estuvieron, al menos no del todo.
Mi mente arma y desarma charlas, busca posibles alternativas, vanamente, me dejan en un callejón sin salida.
Quizás no quiero abandonar esos candados, aunque hace rato tengo el llavero completo.
A veces la pluma lo describe a la vez que busca encriptarlo, para cualquiera menos para mi, la padeciente.
Y llego a la conclusión que amo mi nostalgia, nostalgia es lo que fui, lo que nunca seré y lo que soy.

lunes, 2 de enero de 2017

Pensamiento intrusivo

En la conciencia titila una tenue luz de algún fantasma que se va apagar.
Desperdigado en algún rincón mental, solo un pensamiento por momentos molesto, por momentos desubicado, por momentos pasajero.
Como un juguete antaño anhelado, difícil su uso, ahora en desuso, rezagado, así algunos conjuros mentales reposan, hasta que surge el tropiezo.
No es fácil desligarse, de aquel eco que a veces se piloteaba, otras resonaba sin previo aviso.
Cuando ya se cree que esta lista la mortaja para ser puesta en aquel pensamiento, este reaparece, como un intruso en la quietud de la cotidianidad, como una nostalgia absurda.



martes, 13 de diciembre de 2016

Añicos

Particionada en alguna parte quedó parte de mi alma.
Añicos de recuerdos compartidos, dispersos en algún rincón, ahora arrinconados entre la razón y el sentir.
Y qué sería la vida sin esos añicos, sin esas partículas fantasmales?, y qué es la vida, si no eso?
Pedacitos de emociones, de momentos, de personas, que se van desparramando en nuestro camino.
A veces son como trozos de un hermoso cristal que se clavan hondo e impiden avanzar, a veces el dolor también sirve para accionar.
Siento que vuelvo a reparar en esos añicos cada vez que escribo.
Siento que me particiona un paroxismo.


miércoles, 22 de junio de 2016

Sentimiento diluido

Por tantas noches que la acurrucó el hastío, o la esperanza vaga, o ambas, por tantos insomnios consensuados y no tanto.
Al fin llega esa noche, la noche en que el sonar del barco no despierta a la sirena.
Ese momento que nada conmueve, nada inmuta, sólo una mirada casi despiadada, casi sórdida, casi asesina, casi ... porque en el fondo sabe, en el fondo siente, que aquello, aunque apretujara sus entrañas, aunque hizo brotar cascadas de lamentos, aquello fue, y no era para menos, aquello era ilusión.
Y no siempre fue tristeza, también tenía alegría, enfrascada en cuentagotas, pero cada milímetro perduraba cual elixir de dioses en su inagotable memoria.
Ya no se aturdía su pecho, ni sus pensamientos. Ya no oía las voces de ángeles consejeros, nada había para que le susurren al oído.
Aquello fue un gran sentimiento, un gran condimento, pero ahora estaba diluido.


lunes, 6 de junio de 2016

Pandora

El perfume del misterio atrae. Me rodea. Y una estela de incierto enciende.

Tienta tirarse al abismo, sin saber si en esas profundidades algo atrape.
La realidad retoza con la fantasía, en un valle de posibilidades ansiosas.
Las apuestas suben cuando planetas lejanos y desconocidos por el mundano mundo se chocan, o bien parecen chocar ...
Se puede armar el rompecabezas o destruir en segundos, el dilema es que tiene piezas que encastran de varias maneras.
Los enmascarados se analizan amagando con sacarse la máscara de a ratos, los suficientes para despabilar las noches.
Pero, no hay que dejar que el reloj asesine los encantos de la espera.

A veces soy la caja y otras ... Pandora.


viernes, 18 de marzo de 2016

La Perestroika

Cuando la calma sobra, y súbitamente se pisa una baldosa que hace tambalear la rutina de lo vacuo, de lo inerte, aparece entonces una luciérnaga en las tinieblas de la comodidad de lo conocido.

Todo centelleantemente nuevo, en aparente armonía va construyendo un estado de bienestar general que promueve que se alcen las tasas de la esperanza.

El problema en la expectativa es que no repara en economizar en tiempos ni ansiedades.

A veces lo que parecía una panacea, se rompe cual cascarón vacío y no solo no llena las arcas del espíritu, sino que genera un déficit que antes no existía.
Cada desilusión duele no por su artífice o el suceso en sí, sino por lo que carcome, por el patrimonio devaluado.

Una muralla atraviesa el alma y la razón, por fuera risas, mejillas rosadas.

Hay que aprender a no derrochar el vodka bebiéndolo furiosamente, ya habrá festines por celebrar, mientras tanto sólo resta esperar...

La revolución cesó, la quietud vuelve a reinar.




martes, 22 de septiembre de 2015

Una más

En nuestro universo, somos los protagonistas.
Creemos ser únicos, especiales, quizás, y por ende debemos ser acreedores de fortuna in eternum y cualquier desgracia es la más injusta si es hacia nos.
Cuesta entrar en razón o aceptar, tal vez es algo de autodefensa, como una muralla protectora para nuestro orgullo, como un cobijo para nuestro amor propio, pero sólo somos una más.
Y eso no nos hace menos, somos alguien más que lucha o reza por sus sueños, pero no el único que lo hace.



sábado, 30 de mayo de 2015

Rezagada

Alejada de la urbe en medio de un enjambre sordo, indiferentemente ciego de heridas transparentes ajenas, pero de las cuales cada tanto sangre brota. 

No comprendo cual es la pena, de ensimismarse en pensamientos, si muchos de los ajenos son vacuos, cual es el lamento de no rodearse de charlas egocéntricas, ególatras, hambrientas de ego. O peor aún dejarse cercar por el rumor del prejuicio, la incomprensión incomprensible. 

Agradezco la distancia, en algún momento sufrida, en algún intersticio del corazón aún pesa, pero aún así ...

Mejor lejos, lejos de quien sea, menos de mí.






domingo, 17 de mayo de 2015

Golpearse contra la pared

Los muros pueden estar construidos por tantas cosas, los más difíciles de sobrepasar son los que están hechos de miedos, prejuicios (sobre todo ajenos), pesimismo junto a su horrenda familia que se encarga de torturar ilusiones.

Con cada embestida se van desquebrajando los temores, y entre las grietas florece la esperanza, y la sangre derramada ante el golpe es benéfica, hace que surja una nueva.

Desde temprana edad escucho la expresión “golpearse contra la pared” como algo de connotación negativa.
Esas paredes pueden ser hologramas reflejados por incertidumbres y encasillamientos ajenos, que nada tienen que ver con la naturaleza de uno.

¿Porque deberíamos aceptar seguir con una vida en la que los sueños se vean cercados, con cercos que impiden su crecimiento y correcto desarrollo?


Yo creo que si es para persistir frente a las adversidades, las contras (que muchas veces son prejuicios más que veracidades), entonces 
golpearse contra la pared, es una excelente manera de enfrentar la vida.





domingo, 29 de marzo de 2015

La verdadera distancia

La verdadera distancia a veces no son cuadras, días, sino el abismo de la incertidumbre, el sinsabor de una comunicación  recortada, rebajada,  un sentir disfrazado, o la incomprensión de la etimología  actitudinal o aptitudinal.

Puede ser de ayuda poner distancia o inclusive que nos la impongan, para acomodar ideas, sentires, y de esa manera saber si vale o no la pena seguir con ese lazo que la vida en algún momento proporcionó.

A veces uno se empeña en armar un rompecabezas, sin siquiera saber si la figura final será lo que realmente agrada.

El insomnio consensuado por alejamientos, dudas sobre culpabilidad, como la quietud obsecuente, pueden ensordecer la razón, aún así,  desordenar la mente cada tanto no viene mal, siempre y cuando tenga un fin en todo sentido de la palabra.

Hay silencios que retumban más que muchas palabras e inclusive enseñan, la clave esta en saber como tomarlos.


Lo importante es tratar de nunca poner distancia de uno mismo.


domingo, 21 de diciembre de 2014

El suspenso

El suspenso es esa falencia que se hace rogar.
Ese astro que parece lejano y que cuando se acerca puede hacer eclipsar la razón y la llena de un sinfín de emociones.

A veces puede ser una falacia, la espera de algo que nunca existió.

Sea como fuere, puede ser un gran seductor que columpie en medio de la quietud de la rutina, esa que aunque el inconsciente colectivo dice “estar a las corridas”, suele estancar.


La espera agrega adrenalina para algunos, para otros es como un sedante o un inhibidor, está en el modo que se absorbe en el espíritu.

martes, 16 de diciembre de 2014

Resignarse es mediocridad


Nadie tiene el destino trazado en el mapamundi de la vida, y aunque así pareciese que fuera, su respuesta ante su entorno, sucesos, desgracias y bondades, son puramente de su autoridad (consciente o inconsciente).

Poner la vara en una altura agradable y alcanzable, tranquiliza, pero llega el momento que ya no puede saciar la sed del espíritu glotón, ahí radica el dilema: conformarse o subirla.

Conformarse, teniendo un arcoíris de posibilidades, teniendo la chance de razonar y decidir, no puede ser otra cosa que mentirse a uno mismo.  


La mediocridad entonces es una elección.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La peor cárcel


Prisionera de varias cárceles, mi mayor delito es temer, sufro una condena indefinida, de acuerdo al comportamiento obtendré o no la salida.


La peor cárcel es la que se genera en nuestro interior, la que dictamina nuestras acciones en definitiva no es otra que nuestra mente, por consiguiente si el miedo rige, no hay manera de escapar, puesto que no es un laberinto u desafío físico, es intermitente, omnipresente, y puede subsistir in eternum. 

domingo, 10 de agosto de 2014

La frustración

No es sólo por meros hechos que opacan a uno, sino la desilusión de estrellarse contra voluntades ajenas.
Los cristales del insomnio se quiebran y sus partes cortan profundamente las arterias de la razón. 
Supuestas víctimas se convierten en victimarios de si mismos. 
La auto compasión fagocita la auto superación. El fango de la lánguida angustia estanca los carruajes de metas, proyectos, y asimismo corroe los motores vitales de la vida… los sueños.
Lo que frustra no es llanamente lo que ocurre, sino lo que uno siente que podría ser o peor aún lo que podría haber sido.